Escribir es la felicidad del que todo lo percibe, y poco le importa a quién le agrade el resultado.

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viernes, febrero 25

Pirámides y cúspides crecieron en mis neuronas. Ya no sabía en donde habitaba, si construía edificios sin pisos y casas sin techo. Ya no hay raíces que sostengan los pétalos, ni engaños mis piernas, porque todo se alejó, para limpiar la tierra y regar las semillas. (De girasoles no)
No hay viento, y a pesar de ellos los moluscos llegan brincando, las olas cuentan cada gota que se desplomó sobre el mar.
Seguían creciendo las pirámides...!! Fue tu dinámica insensata, no la mía... Tu lenguaje nefasto, tu personalidad perfectamente capaz de ser asqueada, son quienes hacen que las cúspides rompan la piel.

Es... como golpea el repudio sobre los espacios insignificantes que quedan al abandonar la costumbre, eso no es nada más que la aceptación de lo aburrido... Hace tanto no tengo letras distintas entre tanta teoría que ya no reconozco las exquisitas cualidades de lo raro... Creo que todo esto ronda cerca de una perspectiva ineficaz, que impide sensaciones próximas a la rutina y la parodia.
Es tan fácil decir que tu presencia es superflua, que por eso la lógica se apodera de la inconsciencia...

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