Escribir es la felicidad del que todo lo percibe, y poco le importa a quién le agrade el resultado.
Que monótono es un párrafo compuesto de palabras calculadas, y que asqueroso es pronunciarlas! Tanta rutina me hizo creer en la inexistencia de una mente con creatividad para respirar... Ya sé que por nadie vale la desgracia, y la desgracia no se vale de nadie...
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