Lo bueno ahora no es saber qué necesito, sino saber qué necesito y no buscarlo, porque la búsqueda empobrece al destino. Evadir el destino es caer en la monotonía, dominarse a sí mismo.
Después de pasar mil veces por aquí, después de tratar no pasar aquí...Terminé de contar las historias más estúpidas que conozco en mundos falsos, entre inhalaciones de sensatez, me doy cuenta que es mejor ser indeferente a lo que no me afecta ni me beneficia, porque de ello se nutre mi equilibrio cotidiano entre lo que llega y se va, de lo que dejo quedarse porque quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario