Parece ser que ya no hay mantas flotando por todo este espacio de enredos marrones, ni bichos buscando algún ser incomprendido para querer... De alguna manera fueron explotando los capullos coloridos que el otro día guardé esperando darte algún día, con aquellas palabras que no sabías que existían. Ya no se distinguir entre colores, no se distinguir nada! Como puedo distinguir al ser que nunca fue distinguido? Traté de olvidar todas las fibras que siempre volaban a mi alrededor y me golpeaban ligeramente con sus alas, pero no logré más que juntarlas y conducirlas a un final. Este.

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