He despertado, su respiración impura traspasa el vacío, la ilusión perdida corre imparable por el viento. He perdido toda esperanza, toda fantasía que creé imaginandome contigo. Mis órganos, mis huesos, todo lo que me compone ha desaparecido y quien escribe ahora no es mas que el despojo de mi alma. Me quitaste todo con solo el roze de nuestros labios...
Bajo la luna, escucha la melodía del aire sereno que nos acompaña. Te veía deseoso, esperando por lo que encontraste. Pero me equivoqué, no era yo quién esperabas, no era yo quién lo podía hacer todo para hacerte feliz, no era yo quién con un beso lo arreglaría todo.
Es aquí cuando empieza el deseo de tenerte.
Nuestras pupilas se miran mientras el deseo nos debora. La envidia nos contempla mientras caigo derrotada e indefensa ante tus pies.
¡Como si pudieramos hacer algo para amarnos!.
Las gotas caen impunes sobre nuestra piel, derramando secretos olvidados por el tiempo y lastimando al indefenso...
Son como minutos que habriamos corrido rozando cada hoja del cesped, como si acariciaramos al mundo y le agradecieramos por el aire que nos da para mantenernos vivos y decirnos un corto te amo. Como si el destino estuviera junto a mi ahora, mirando los suspiros del aire... tan solo el parpadeo de las estrellas...
y la noche siendo testigo del dominio, que toca y rebota contra los petalos rotos de un recuerdo paralelo a la sensación.

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