Escribir es la felicidad del que todo lo percibe, y poco le importa a quién le agrade el resultado.

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domingo, mayo 10

Las calles me llevaron a dónde se esconden los culpables, de regreso te vi, buscando el camino
hacia la parada de los inocentes...
He acabo, siendo una piedra manipulada por un niño golpeandome contra el pavimento... y si así no soy, una manera crédula de ser feliz pues te comeran los bichos!
Así no hay a quién disculparse, a quién seguir, porque me senté en el zacate con tres bolsas de chocolates a esperar cuatro pasos seguidos hacia el este, una inútil conversación de hola y adiós, un tonto como vos!

Está bien, no lo dije... tampoco lo voy a hacer, pero las palabras no son más que sonidos que cualquiera puede pronunciar!

Disculpá es que tenía un pedazo de mierda en los ojos, ya ahora si puedo ver bien.

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