¿Acaso me he robado un microbio imperfecto de los que conforman tus estornudos? Si yo lo que quiero es unos cuantos pétalos y destituir al blasfemo del casi centro de mi cuerpo. Ir así, como lluvia ácida, quemando los metales y pieles del cuerpo... capa a capa los tejidos de un augurio... Eso mi querido señor descaro, es lo que se me apetece.
Yo no dije que quería escuchar los cassettes... sino que quería matarte... con palabras de plomo.
Los pájaros hablan... ¿es tarde o temprano? ¿Serán talvez el presagio de la alborada que aniquilé con palabras que nunca tuve? ¿O la partitura desordenada de una canción de insomnio de domingo? Sujeto, de odio comprometedor... yo no escapo de lo que quiero.

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